La alimentación equilibrada o racional tiene que ser variada, agradable, adaptada (a las diferentes situaciones de cada persona, como a la edad y el sexo) y suficiente. Esto significa que el aporte energético de la dieta debe cubrir las necesidades del organismo para poder conseguir evitar las carencias y los excesos, y aportar un reparto adecuado de nutrientes.

Los requisitos para obtener el equilibrio nutricional en nuestra dieta, se pueden resumir en los siguientes puntos:

  • Establecer las calorías que se deben consumir diariamente (adecuado a cada individuo, edad y circunstancia).
  • Proporcionar las aportaciones de hidratos de carbono y de grasas necesarias para el organismo.
  • Cubrir la cantidad necesaria de proteínas (asegurando la presencia de las proteínas de alto valor biológico).
  • Asegurar la ingesta vitamínica (vitamina A, C, E, D, B, etc.) recomendada.
  • Aportar la cantidad de agua necesaria.
  • Incluir cantidades adecuadas de minerales (hierro, calcio, magnesio, fósforo, etc.) en la alimentación diaria.
  • Aportar cantidad suficiente de fibra.

En una dieta equilibrada es necesario distribuir la energía entre los nutrientes principales de la siguiente manera:
Proteínas: 12-15%.
Grasas : 30-35%.
Hidratos de carbono: 50-60%.

 

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